Una fotógrafa sudafricana, con talento y futuro, muestra escenas sobre la vida de africanos en Canarias.
'Señorita'. Autor: Nontsikelelo Veleko. Más imágenes en La Provincia
"Un trabajo realizado por encargo de Casa África que la llevó por las calles de diversos municipios grancanarios a indagar no sólo en las comunidades de inmigrantes llegados recientemente, sino también a retratar las generaciones de africanos ya nacidos en el archipiélago". (La Provincia.)
El día a día en un mercado. En este caso el de Manzini, la ciudad más poblada de Swazilandia y una de las más importantes, después de la capital, Mbanane.
A veces, la vida en Africa no es tan diferente a la nuestra.
Aquí la entrada al mercado.
La zona de frutas y verduras.
La galería de alimentación.
Y como el de Manzini no es un mercado cualquier, sino el gran mercado central de la ciudad, aquí no falta de nada:
Está la zona de textil
Con sus correspondientes tiendas de arreglos:
Y, como no podía ser de otra manera, los complementos:
También la peluquería para los hombres
y la tienda de música.
Porque no todo es miseria y guerra en África.
Fotos: Aurora
Sudáfrica quiere ocupar un lugar de relevancia en el negocio del comercio electrónico en Latinoamérica y todo el mundo hispano. No es retórica. El gigante sudafricano de los medios de comunicación e internet Naspers ya ha comprado del 91% del capital de BuscaPé.com, uno de los principales grupos brasileños de la industria del eCommerce, que tiene presencia en toda Latinoamérica e incluso España, donde ya tiene en pruebas (beta) su website BuscaPé.es.
La operación parece ambiciosa porque el grupo africano va a pagar, o deb estar a punto de pagar, en torno a 342 millones de dólares (unos 234 millones de euros), que serán financiados con los recursos generados por la propia compañía. Latinoamérica se ha convertido en uno de sus mercados estratégicos gracias a sus 550 millones de habitantes. Ayer, sin embargo, casi le mando una remesa de 40 euros al presidente de Naspers por la Western Union porque el hombre se ha quedado sin un duro. Ojo, abogados, es broma.
Lo que sí hice, en realidad, es gastarme un pastón y llamar a Naspers. Allí, una amable colega me recordó que BuscaPé.com inició sus actividades hace diez años con su negocio de comparación de productos y servicios a través de internet. Actualmente, la firma es proveedor exclusivo de soluciones de comparación de productos para más de 100 portales y páginas web de toda Latinoamérica, incluidos grupos como Microsoft, o los gigantes brasileños de la comunicación Globo o Abril. Me dijo la colega que en el actual catálogo de BuscaPé.com hay registrados en estos momentos en torno a 10 millones de productos y cerca de 320.000 tiendas tanto online como offline. Por cierto, me ha preguntado mucho por Maneno. Y, yo, me he hecho el tonto.
Además, la compra de BuscaPé dará entrada a la firma africana en numerosas áreas del comercio electrónico. La compañía ha avanzado en segmentos como los anuncios clasificados con el servicio QueBarato, que tiene versión para 28 países distintos, incluido España; su sistema de pagos electrónicos Pagamento Digital (no Pegamento); la red publicitaria Lomadee; el negocio de búsquedas en tiendas eBit, y el servicio de control de fraudes FControl.
En su movimiento, Naspers se ha asegurado la continuidad porque el equipo directivo de BuscaPé.com seguirá en la compañía durante un periodo mínimo de cinco años. El grupo sudafricano tiene intención de coordinar las actividades de la empresa adquirida con el resto de sus filiales latinoamericanas. Por ejemplo, Naspers posee un 30% del capital del citado grupo Abril desde 2005, participación por la que pagó 422 millones de dólares. Insisto: gente muy pobre.
La compra de BuscaPé.com es un paso más en su estrategia de crecimiento llevada a cabo durante los últimos cuatro años. Desde 2005 ha hecho cerca de una decena de operaciones corporativas que le han dado el control de compañías de internet en países como Holanda, Alemania, Grecia, Polonia (donde posee la firma de mensajería Gadu-Gadu, que cuenta con ocho millones de usuarios), Rusia, India, el África Subsahariana o China, donde Naspers posee el 46% de la red social QQ, que rivaliza en el país con Facebook.
El post de hoy no será sobre noticias de candente actualidad, sino sobre un tema que me resulta cercano personalmente. Hay sin embargo un motivo para publicarlo en esta fecha; hoy, día 6 de Septiembre es el día de la independencia de Swazilandia. Un 41 cumpleaños al que el país llega como única monarquía autoritaria del África sub-sahariana, y como el país con la esperanza de vida media más baja del mundo y con la tasa de prevalencia del VIH-SIDA más alta de acuerdo con las estimaciones del CIA Factbook.
Estos datos están relacionados con el gobierno del actual rey, Mswati III, que domina el escenario político desde su ascenso al poder en 1986. El heredero de Sobhuza II controla el parlamento y no permite la creación de partidos políticos contrarios a los intereses de la monarquía. A finales del año pasado, Mario Masuku, líder del People’s United Democratic Movement (PUDEMO), el partido de oposición más importante del país, fue encarcelado y acusado de terrorismo (Swazilandia un nuevo aliado en la ya desgastada “guerra contra el terror”?). Desde entonces se encuentra en prisión esperando un juicio que finalmente se celebrará el próximo 25 de Septiembre.
Durante todo este año se han sucedido las críticas contra la falta de democracia en el país; críticas que se han unido a aquellas dirigidas a los lamentablemente famosos excesos de la vida personal de Mswati, que a menudo implican el despifarro de los escasos recursos del país. Sin duda un posible cambio democrático en Swazilandia depende de Suráfrica, el poderoso vecino del cual depende en gran parte la economía del país. Dento de Suráfrica, son la federación sindical COSATU y el Partido Comunista – además de numerosas asociaciones de la sociedad civil – los que mantienen una postura más crítica hacia el gobierno de Mswati. Recientemente COSATU organizó un bloqueo de la frontera entre los dos países, además de anunciar una visita al encarcelado líder de PUDEMO. Sin embargo, el presidente Jacob Zuma parece reacio a criticar abiertamente a Msawti, no sólo por su supuesta amistad personal, sino porque Mswati representa una posición tradicionalista con la que Zuma simpatiza. Esta reticencia sin embargo puede convertirse en un talón de Aquiles para Zuma (¿un nuevo Zimbabwe?) si Swazilandia se convierte en foco de movilización por parte de los sindicatos; que se sumaría al descontento general creado por la crisis económica.
En fin, un no-muy-feliz cumpleaños para este pequeño y bello país, cuya gente continúa trabajando y luchando para salir adelate a pesar de las carencias del gobierno. Así, no todo lo que sucede en Swazilandia es negativo; es posible encontrar esperanza en eventos como una nueva edición del reciente Bushfire International Festival o la noticia de que por primera vez una pareja de mujeres ha declarado en público su intencion de casarse.
Otra escena curiosa.
Una de las participantes en la Umhlanga habla para la prensa sobre lo que significa para ella estar allí.
No es nada raro, pues también en España podemos ver a los participantes de las fiestas de Moros y Cristianos entrevistados por radios y televisiones, pero visualmente, otra vez, la mezcla de tradición y modernidad africana me sigue pareciendo llamativa.
Estamos más que acostumbrados ya a la mezcla entre tradición y modernidad que se da en todos los rincones de África y no llama la atención encontrarse con una señora de 70 años que nunca tuvo agua corriente ni electricidad mandando mensajes por el móvil o un chaval de 15 conectado a facebook desde un ordenador comunitario en la aldea más remota de Botswana.
Pero esto sí me sorprendió, la verdad.
El mismo día que Swazilandia celebraba la Umhlanga, la Danza de las Cañas, una antiquísima tradición en la que miles de mujeres de todo el país se dan cita para hacer una ofrenda a la reina madre y bailar ante el rey, el principal periódico de Swazi sorprendía con esta portada: "Dos lesbianas de Swazi se dan el sí quiero".
En realidad, según decía en páginas interiores, todavía no se han casado. De momento, sólo han querido hacer público su amor (en una de las imágenes aparecen dándose un beso) para conseguir apoyos en su intención de casarse en seis meses, en el que sería el primer matrimonio homosexual del país.
La última monarquía absoluta de África, un rey que gobierna en función de las tradiciones y una sociedad polígama no ha impedido a estas dos chicas "salir del armario", como dice el periódico. África siempre sorprende.
Le vimos casi de casualidad, cuando ya llevábamos un buen rato en la casa.
Nos habíamos parado a hablar con la familia y la turba de niños llamó toda nuestra atención: la chica que no paraba de bailar; el que nos enseñó su carricoche hecho de alambres y latas de coca-cola; el bebé sonriente, la niña tumbada. Todos vinieron a nosotros y todos querían que jugáramos con ellos. Eran unos 7 u 8 niños, primos y hermanos, viviendo en una pequeña casa junto al camino, en un lugar llamado Lamgabhi, entre Mbabane y Manzini. Junto a ellos, sus madres y su abuela: las primeras cocinando; la segunda lavando, contentas por la visita y las perspectivas de una 'propina del turista'.
Así que, entre las presentaciones y las preguntas de rigor, no le vimos hasta pasado un buen rato. No sé de dónde salío o si había estado allí todo el tiempo, pero comenzó a acercarse hasta nosotros, con su paso lento pero seguro. Alguna enfermedad le impedía ponerse de pie, incluso estirar las piernas, por lo que se movía a gatas, casi arrastrándose por el suelo de tierra.
Con el cuerpecito de un niño de dos o tres años -su madre nos dijo que el zagal tenía ocho-, y sin haber desarrollado ninguna capacidad lingüística -sólo era capaz de emitir algunos sonidos sin sentido-, el pequeño vino simplemente a ver qué pasaba, a qué se debía tanto alboroto.
Fue, sin duda, lo más triste de un fin de semana de fiesta y celebración en Swazilandia. Contemplar en directo, en primera persona, la vida pegado al suelo. La vida olvidado de todos. Tan sólo un niño. Un niño al que su madre mira con cariño, sí, pero también con resignación. Ni siquiera habla mucho de él. Un niño al que sus hermanos quieren, sí, pero con el que no juegan, porque es difícil jugar con él.
Un niño que no tiene de nada, con una vida miserable que no tiene visos de cambiar hasta el día de su muerte. Y a pesar de todo, un niño que sonríe. Que agradece un minuto de atención, que se emociona moviendo las manecillas de un reloj, que se muere de la risa cuando le hacen cosquillas, que mueve enérgicamente las manos llamando a todo el que se acerca. Un niño, en definitiva, que quiere jugar, tan sólo jugar.